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Así puedes protegerte del fraude electrónico

¿Alguna vez has sentido miedo mientras realizas una transacción virtual? No tienes por qué sentirlo, cada vez somos más los colombianos que adoptamos las operaciones financieras electrónicas como una opción. Por eso no es extraño que los números sigan creciendo: según las últimas estadísticas de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE), en el año 2015 las transacciones no presenciales significaron el 4.08 % del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano frente al 2.63% del año 2014.

Sin embargo, para nadie es un secreto que la barrera más difícil de superar es el miedo de los usuarios. Varios actores del sector financiero coinciden en que en Colombia el 90% de los pagos se realizan en efectivo, pues existe la creencia o la percepción de que poner la tarjeta de crédito o débito en internet significa riesgo. Esto se debe, sobre todo, a la ausencia de campañas educativas en el país y al desconocimiento de entidades como Certicámara, que se encarga de expedir los certificados de Servidor Seguro, que es un estándar para mostrarle al internauta que está visitando un sitio web confiable.

Dicho certificado se identifica con un candado antes del “https” y basta con que el usuario haga clic sobre él para que pueda ver la información sobre el propietario del sitio. Además de esta manera de asegurarse, hay muchas otras. Aquí te mostramos algunas de las precauciones que debes tomar a la hora de hacer transacciones virtuales:

  • Lo primero que debes tener en cuenta es que estés ingresando a la página oficial del sitio donde deseas hacer la transacción.
  • Los medios de pagos deben ser seguros como PSE (Pagos Seguros en Línea), pagosenlinea.com, etc.
  • Debes verificar que la URL inicie siempre con “https://
  • Es importante ignorar siempre las ventanas emergentes que te digan “urgente” o que pidan datos personales o números de cuentas.

También es importante tener presente que en Colombia los pagos de productos online o las operaciones interbancarias cuentan con diferentes mecanismos de seguridad entre los que sobresalen la segunda clave y el ingreso obligatorio de códigos de seguridad que solo el usuario posee.